Esta nota contiene spoilers moderados del desarrollo de Wonder woman y del universo DC rebirth, y comprende desde el número 1 al 5.

 

Después del exitazo de Wonder Woman, que hace sólo unos días se coronó como la película de inicio de superhéroes más taquillera de la historia, no es de extrañar que todos los ojos estén puestos en la amazona; en los cómics, ya pudimos ver cómo el impacto de su inolvidable aparición en Batman vs Superman llegó hasta homologar su atuendo y aspecto, pero más allá de eso, hay un tema que históricamente ha sido planteado en todo lo relacionado con la amazona: el hogar.

 

 

Antes de comenzar, es necesario explicar que Wonder woman en esta era va a tomarse el tiempo de contarnos su historia desde el principio, incluyendo el nuevo canon que relatará tanto su concepción como las aventuras que la llevan hasta el mundo de los hombres; de esta forma, el análisis que verán cada nota incluirá aspectos de ambos arcos, los que es importante relatar de esta forma conjunta para ver las consecuencias y hechos que vienen ocultos desde mucho antes.

 

Después del impactante inicio, que puedes revisar en la nota “Wonder woman, Batman & Superman: El número 1 es el primer gran impacto”, la historia avanza con Diana enfrentando un grave problema: el lazo de la verdad, el único detector de mentiras diseñado por Zeus, ha dejado de funcionar. Este terrible hecho, junto a la sensación de angustia y confusión que enfrenta la Mujer maravilla, amenaza con poner todo en riesgo, pero la princesa no es una mujer que se rinda con facilidad, por lo que toma la decisión de dejar momentáneamente la lucha, e ir a buscar el plano en donde debería encontrar su hogar, a los dioses, a las amazonas, y en fin último, a ella misma; para esto, tendrá que recurrir a una antigua conocida, nada menos que Cheetah, que escondida en lo profundo de la selva, oculta no sólo su identidad como Barbara Ann, sino que además, no pretende ser encontrada.

 

 

El motivo por el que Diana necesita encontrarla, es que es de ella de quien puede pedir ayuda, como mediadora ante su dios. Cheetah está furiosa, pero su agresividad no sólo se debe al clásico motivo de rivalidad con la princesa, sino que hay algo más: está siendo controlada por el dios Uzkartaga, quien la ha imbuido de una sed de sangre humana que es imposible de controlar, lo que ha llevado a la otrora Bárbara hasta lo más profundo de su sed, que es al mismo tiempo dolor y soledad; como muchas cosas dentro de este arco argumental, estos hechos no son una casualidad, y todo está relacionado a través de una red enorme de intrigas y planes, que van mucho más allá de lo que la princesa amazona puede imaginar; en estos momentos, Diana es una mujer fuerte y capaz, pero en ningún momento abandona su corazón, por lo que encontrar a Cheetah se vuelve más un desafío emocional que físico, y ambas lo saben.

 

De forma paralela, Steve Trevor se encuentra en una delicada misión en Bwunda, bajo las órdenes de Etta Candy: encontrar a Andrés Cadulo, peligroso personaje, de quien sabremos más a medida que la historia avanza. Trevor es un hombre maduro, curtido por las experiencias que ha enfrentado como soldado, por lo que está listo para contrarrestar la ofensiva de los agentes enemigos, y rescatar a un grupo de chicas que han sido capturadas; pero a la vez, revela una faceta más tierna, al recordar a Diana, con quien sorprendentemente, no tiene contacto desde hace mucho tiempo ¿Qué puede haber llevado a esta emblemática pareja a poner distancia entre ellos? Simultáneamente, es necesario resaltar que en lo que concierne a desarrollo de personalidad, también deja espacio para mostrar el grado de compañerismo que el militar posee, tratando a los suyos como amigos y no como subalternos, pese a la carga que tiene por el tipo de misión que enfrenta.

 

 

Los primeros números de Año uno nos nuestra la paradisíaca isla de Temyschira, poblada por las amazonas por supuesto, aunque en esta versión, para hacer una comparativa rápida con la película, sus atuendos son más griegos de diario (togas, lazos y esas cosas), y no tanto armaduras de batalla; al mismo tiempo, hay una gran diversidad de estilos y caracteres dentro de las amazonas: por supuesto que son todas atléticas y hermosas, pero se dan el tiempo de poner estilismos un poco diferentes, cabellos cortos, collares, y colores que las diferencian entre ellas. De entre todas, como era de esperar, sobresale Diana, hija de Hipólita (morena en esta interpretación), quien es la única de la isla que no tiene una historia previa, ya que nació y se crio ahí. En una viñeta muy expresiva, ella y otras están estudiando el cielo, y cuando la joven se distrae, explica que en ella hay un deseo de mirar el horizonte más que las estrellas, porque las constelaciones cuentan historias de un pasado que ella no tiene, mientras que en lontananza hay un futuro que podría vivir. Después de un confuso incidente que involucra a una serpiente, y una críptica declaración por parte de una sanadora de las amazonas, la princesa verá caer un avión en la isla, desde donde el único sobreviviente, y en pésimas condiciones, es nada menos que Steve Trevor.

 

 

La llegada del avión, cuyo único sobreviviente es el rubio militar, causa obviamente un gran revuelo en la isla, tanto a nivel de pueblo como en el gobierno mismo, cuya reina se enfrenta a una realidad que hasta entonces ha intentado soslayar: la divina protección que han tenido las amazonas durante largo tiempo, está en peligro. No sólo es por causa de la intromisión de una nave tripulada por personas del exterior, sino porque los símbolos y objetos que lleva en su interior demuestran que la tecnología en el mundo de los hombres ha avanzado hasta crear armas mortíferas que escapan a la imaginación de las amazonas; como temían, en su ausencia el mundo de los hombres se ha vuelto un lugar mucho más crudo y rudo de lo que esperaban. La princesa vigila la recuperación de Steve de sus heridas, y aunque están separados por una barrera entonces imposible de salvar, que es el idioma (porque el inglés nació primitivamente alrededor del 1500 antes de Cristo, situando al alejamiento de las amazonas de la humanidad unos mil años antes por lo menos, lo que indica que podrían conocer algo de las lenguas germánicas que le dieron origen, pero no hablarlo fluidamente), ella puede ver en él su dolor al saber a sus camaradas muertos, y eso genera un lazo fuerte entre ambos, algo que irá más allá de todo. Mientras tanto, la reina y su corte exploran las terribles capacidades y alcances de las armas modernas, y llegan a la conclusión de que no pueden seguir manteniéndose alejadas de la humanidad: los dioses han hablado a través de mensajes, y las amazonas deberán responder como es su deber sagrado, eligiendo una campeona que las represente, y porte la armadura, los brazaletes y el mítico lazo dorado; todos sabemos cómo termina esta historia, pero eso no evita que tengamos el componente emocional que enfrenta a la reina y su hija al conflicto entre el deber, y el amor, porque enviar a una amazona fuera de los límites de la isla, es condenarla a perder su inmortalidad.

 

 

En principio, podría parecer que llevar la lectura de ambos arcos sería complejo o desmotivante, pero la historia que nos presentan está entrelazada, por lo que podemos ver las dos caras de la moneda, mientras la historia avanza hasta un punto que ya sabemos, será la unión éste el pasado y el presente, y el enfrentamiento entre las mentiras, y la verdad.

En el apartado técnico, mencionar que Greg Rucka hace un gran trabajo, algo que tenía pendiente desde hace mucho tiempo, junto a un equipo que completan Liam Sharp y Laura Martin en lápices y tinta, y Jodi Wynne en los textos; en lo visual, lo correspondiente a Las mentiras/La verdad, tiene un aspecto impecable, que rescata la belleza de la amazona, sin ponerla en un nivel de diosa, aunque lo tiene ganado por derecho, al mismo tiempo que no desmerece a los demás personajes, cada uno de ellos con una paleta de color es los vestuarios que habla de sus personalidades. Los colores son vibrantes, pero a la vez, no deja de tomar riesgos a la hora de representar escenas nocturnas o paisajes boscosos, en donde la elección de los colores es acertada, haciendo que el lector se sienta dentro del lugar con texturas y degradados muy cuidados. Por otro lado, el arco de año uno saca provecho de todas las alternativas de la isla, mostrando texturas brillantes, luz, artesanías y decorados que nos explican en cada viñeta el contexto en el que se desarrolla la historia, complementando muy bien el trabajo de los escritores; y algo muy importante, que es parte del real espíritu de esta obra: las amazonas no necesitan ser super sexualizadas para lucir hermosas, simple mente son mujeres fuertes, saludables y entrenadas, y eso se agradece porque es un tema necesario para todos los lectores.

 

Nos leeremos muy pronto en la siguiente parte de este análisis: Wonder woman: Dios y bestia. Arrepentimiento.

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