Esta nota contiene información general y análisis de cómics, y comprende los números 1 a 12 de Autocracy.

 

 

El corrupto senado cybertroniano ha caído, los decepticons han marcado su existencia y motivaciones a fuego, y a partir de este momento, todo es distinto en el mecánico planeta.

Si creías que las brutales acciones cometidas por Megatron en Megatron origin eran el final de algo, estabas en un error: las cosas están agitadas, y ni autobots ni decepticons tienen un único punto de vista, de cara a un conflicto que apenas ha comenzado; el clasismo del antiguo senado dejó huellas tan profundas como la reciente apropiación de ciertos territorios de Nyon por parte del ex minero, y no será fácil que la paz regrese.

La historia comienza en la ciudadela dentro de lacon, en donde Zeta prime, a quien ya vimos en el número dedicado a Orion, presenta su fabuloso plan para terminar con la insurgencia de los decepticons, usando los destructores Omega, gigantescos robots muy poderosos, agregándoles la tecnología vamparac, que en pocas palabras drena la energía de los seres vivos y la redirige como una forma de ataque, máquina de la muerte diseñada por el científico Jihaxus.

 

 

Como se darán cuenta, el senado tiene un pésimo gusto para elegir a sus Primes, porque entre Sentinel y Zeta pasamos de un lunático a un psicópata, y eso que se supone que estos son los buenos; aquí hay que hacer un alto, y mencionar que la aparición de Starscream como un delegado no es una contradicción a lo visto en Megatron Origin, sino una confirmación mucho más cruenta: puede estar en frente del senado, por que no quedaron sobrevivientes del ataque al anterior que puedan demostrar que tiene las peores intenciones. Una vez que descubren que Soundwave se había infiltrado y tomado valiosa información, Orion es llamado para capturarlo a cualquier costo, por lo que sale a toda velocidad junto a Ironhide, Bee, Hound y Prowl, más la asistencia aérea de Silverbolt.

 

 

Lo que en un principio parecería una simple misión de captura, se complica por la pandilla del experto decepticon en comunicaciones, y termina llevando a Orion y compañía a Kaon, territorio bajo el control de los aliados de Megatron, lo que por supuesto, es una trampa, pero no de las sencillas con bombas, sino una intelectual, una confrontación de ideas y posturas entre el minero convertido en líder, y el policía al servicio del senado; Megatron persiste en su idea de derribar a los pilares del control cibertroniano, mientras Orion le restriega sus acciones criminales en nombre de una falsa justicia. Una vez que el policía y su equipo logran salir, no sólo llevan consigo la información que debían recuperar, sino que Orion la ha visto, y eso le hace enfrentarse a Zeta; pero, para bien o para mal, aún sigue creyendo en el sistema para el que trabaja, por lo que termina involucrándose en una nueva misión, que en esta ocasión consiste en capturar a un potencial criminal conocido como Hot rod.

 

 

En Nyon, el policía descubre que Hot rod está oculto en un sitio antiguo, conocido como Acropolex, en donde intenta proteger a decenas de cybertronianos que están al borde de la muerte, luego de que se les extrajera la energía por orden de Zeta, y no sólo eso, sino que toda esa misión no era más que una trampa por parte del líder del senado, como una forma de tener una excusa plausible para atacar la ciudad con los destructores Omega, arguyendo que sus preciados oficiales de policía fueron asesinados sin motivo en ese lugar. Pero en este juego de planes y contra planes, no todo está dicho, y Megatron, que está observando desde su trono en Kaon, ve en estos sucesos una buena oportunidad; contraviniendo todo reglamento, Orion guía a los suyos para distraer a los destructores y darle tiempo a Hot rod de poner a salvo a su gente, pero la tragedia queda al descubierto, Zeta aparece dispuesto a asolar el lugar, y el veloz líder de Nyon se ve obligado a volar la ciudad con habitantes incluidos, para evitar que el prime consiga su energía y se vuelva una fuerza imposible de detener.

 

Con Nyon ardiendo, Orion intenta detener al sádico prime, pero cae bajo su poder, estando a un paso de morir, de no ser por la providencial llegada de Megatron y compañía, quienes lo hacen retroceder y reparan al policía. ¿Por qué? Porque el ex minero sabe que la resistencia ante las injusticias por su parte ha llegado al límite, y tenerlo como aliado le es mucho más útil desde el punto de vista táctico, que matarlo. Sin más opciones, y sabiendo que Zeta está loco y ahora usará los destructores con la tecnología vamparac, Orion acepta la alianza, que culmina, como era de esperarse, con la muerte del prime, la caída del régimen y la traición de Megatron, quien asesina al policía, toma el control de lacon, declara un estado de sitio, ofrece una poco confiable amnistía para los autobots, y se da por ganador de la batalla.

 

 

Pero en la hora más oscura, surge una luz de esperanza, y es que el maltrecho Orion, con el pecho atravesado y en pésimas condiciones, se arrastra por la sub red, encontrando la mítica matrix, conocida entre los antiguos como la matriz de liderazgo o creación, pero que ahora se presenta como la matriz de las chispas, el elemento que brinda ancestral sabiduría, y una nueva visión para quien sea el portador; después de un doloroso proceso que involucra abandonar a su yo del pasado, nace Optimus prime, un nuevo Prime que no ha sido votado ni proclamado, sino alcanzado ese lugar por decisión misma de la matrix. En tanto, lronhide y compañía han caído en manos de los cons, pero son rescatados por Hot rod, Springer, Hound y Kup, encontrándose con el nuevo Prime e iniciando un avance suicida hacia la tomada lacon; junto a la inestimable ayuda de Blaster, Optimus da un encendido discurso, que no sólo llega hasta los más profundos confines del planeta, sino que motiva a miles de cybetronianos a avanzar hacia la ciudadela, para luchar por la libertad. Después de esta épica entrada, Megatron, ya recuperado de la sorpresa inicial, se dispone a usar el aniquilador vamparac, epítome de la destrucción creada por el fallecido Zeta, pero Optimus tiene un as bajo la manga y revela la ayuda del gigante Metroplex, que destroza esta arma, la ciudadela, y deja al líder decepticon en mal pie, lo que da espacio para la esperada batalla de líderes, en donde sólo uno quedará en pie; Hot rod imita a su yo de la película del 86, y queda en medio del juego, pero en este caso las cosas terminan muy distinto: la batalla por lacon termina con el triunfo de Optimus y los suyos, pero Megatron no ha muerto, y los decepticons de seguro volverán, dispuestos a iniciar una guerra como nunca antes se ha visto. En el epílogo, Prowl notifica de un estremecedor descubrimiento, que tendrá importantes consecuencias a futuro.

 

Generalmente las batallas épicas deberían dejar un sabor de boca mucho más dulce al momento de terminar; sin embargo, incluso con el acto de heroisomo suicida que comete Optimus, en plena aparición del pueblo empoderado, al final, la sensación que queda con esta historia es que todo se está derrumbando. Sí, vencieron a Megatron, pero él y sus decepticons sólo han retrocedido, lo que significa que volverán a aparecer, y situaciones graves como la falta crítica de energon, y los abismos sociales e ideológicos siguen ahí ¿es el precio de la libertad, demasiado alto? Es cierto que el senado anterior presentaba una forma de gobernar que era insostenible, y que la idea original de Megatron de ser un libertador se trastocó en un impulso irrefrenable de tiranía, pero ahora que la calma ha vuelto, todos saben de lo que es capaz la guerra: de destruirlos a ellos mismos.

 

En el apartado gráfico, Livio nos entrega un estilo de dibujo sin lineart, que se ajusta a la temática sombría y oscura del terrible conflicto que está ocurriendo; con muchos tonos oscuros, planos amplios, escenarios desgastados y texturas dañadas, contrasta fuertemente con la pulcritud y luminosidad mencionada en números anteriores; si bien perdemos algo de detalle en las escenas corales, la elección de estilo resulta apropiada, ya que da la sensación de oscuridad y desolación que, en efecto, se expande por las páginas de esta historia. No es una historia fácil, es densa, dura, a veces demasiado oscura, pero el tono del texto, en conjunto con las ilustraciones, dan el sentido absoluto a la historia que se pretende contar: esto no es una simple pelea, es una batalla después de la cual nada será igual.

 

Participaciones y cameos

 

Al ser un cómic que abarca una historia tan compleja, es natural que tengamos amplias participaciones; a todos los vistos en los análisis anteriores, y los mencionados aquí, podemos agregar que durante el apasionante discurso de Optimus, hacemos un viaje rápido por distintas zonas, en donde vemos a Jetfire, Trailbreaker, los Dynobots (sí, con “y”), Huffer, Windcharger, Brawn, Astrotrain, los cassetes de Soundwave, Stunticons, Constructicons y Swindle, entre otros. También, conocemos al pasar distintos sitios, como la tecnouniversidad de Ultirex, los archivos de Kutanzuule, los barrios industriales de Galaxxon, Brake street, Ironfall y Rodion, además por supuesto de Kaon e Iacon, puntos opuestos de la lucha entre ambos bandos.

 

Curiosidades técnicas

Aquí hay bastante material armamentístico a analizar: la tecnología creada por Jihaxus, y cuyo máximo exponente es el aniquilador vamparac, más que armas, son descritas como aparatos de tortura y aniquilación; los destructores Omega están emparentados con el conocido Omega Supreme, pero en esta historia, se presentan como drones sin mente propia, que son programados por su controlador.

Los Dynobots no tienen forma de dinosaurios, sino que de robustos vehículos cybertronianos al igual que todos los otros personajes, pero en modo robot conservan las características que permiten reconocerlos.

Hay que resaltar que, como las historias fueron originalmente publicadas en otro orden, y hay equipos de trabajo distintos, hay una serie de inconsistencias en cuanto a las apariencias y modos alternos de los personajes, pero todos conservan elementos físicos que permite identificarlos sin mayores problemas.

 

La frase de hoy es más bien un intercambio “Eres un criminal haciéndose pasar por revolucionario” “Y tú eres un revolucionario haciéndose pasar por policía”

 

Es el apartado técnico, tenemos a Chris Metzen y Flint Dille en la historia, el arte corre por parte de Livio Ramondelli, y los textos corresponden a Robbie Robbins

 

Figuras

 

Los diseños cibertronianos siempre son complejos de adaptar, más cuando estamos en una historia que va a mostrar a los personajes con apariencias que no van a durar mucho con ese aspecto; con todo, tenemos a Metroplex inspirado en la figura G1, y a Grimlock, que si bien no es igual a la versión de Dreamwave, se inspiró en este para su diseño en este cómic.

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Nos leemos en pocos días en el siguiente análisis: Monstrosity.

 

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