Con el estreno de Infinity war a la vuelta de la esquina, es propicio hacer un análisis del origen de este conflicto, que se estrenaba en los locos años noventa en las páginas de la editorial propietaria de los derechos que en el cine todavía no se terminar de unir.

Todos sabemos que en el mundo de los cómics no eres nadie si como editorial no sacas al menos una macro saga a lo largo de tu historia, y Marvel no iba a ser menos.

Así es como en 1991 la editorial lanzó una mini serie compuesta por seis números, bajo el ya mítico título de El guantelete del infinito, o lnfinite Gauntlet para los bilingües. Precedida por la serie Thanos Quest, nos presenta una historia en donde el buen Thanos, titán de Saturno decide tomar un poder que le permita controlar todos los elementos, y en su búsqueda de ellos encuentra información de las gemas del infinito, que controlan poder, tiempo, realidad, alma, mente y espacio; las une a su guantelete izquierdo, convirtiéndose con ello en un dios, capaz de decidir sobre el destino del universo si así lo quería. Todo esto fue avistado por Adam Warlock, quien junto con Silver surfer intentaron detenerlo, con pésimos resultados.

 

 

Después de destruir a “solo” la mitad del universo, nuestro buen Thanos aún no estaba satisfecho, ni había conseguido su objetivo principal, que es el que les contaré más abajo; es en esta parte donde los Avengers, los 4 fantásticos, los Guardianes de la galaxia y una serie de otros héroes hacen su aparición, intentando salvar al universo y la tierra del imparable ataque del todopoderoso enemigo. Usando estrategias suicidas, intentos de distracción y el máximo poder de todos los héroes disponibles, nuestros protagonistas lucharon por la supervivencia intergaláctica, haciendo su mejor esfuerzo por derrotar al tirano del poder máximo.

Y fracasaron.

 

 

El poder de Thanos con el control total del guantelete no solo pudo en contra de los héroes de la casa de la M, sino que además se cargó en el camino a entidades cósmicas como Eternity ¿Y todo por qué?

Por amor.

Sí, por loco que suene, Thanos no estaba tratando de destruir el universo porque estuviera aburrido, sino por estar obsesionado con La muerte, otra entidad cósmica que lo despreció en el inicio de todo este periplo. Incluso habiendo construido un templo de proporciones ridículas y “ofrendarle” miles de millones de muertes, Thanos no consiguió lo que quería, terminando por abandonar la corporalidad en una especie de intento por convencerla.

 

 

Es aquí donde los héroes que quedaban se ven enfrentados a una nueva dificultad, cuando Nebula, nieta de Thanos y no precisamente su mayor fan, se hace con el control del guantelete, poniendo otra vez a lo que queda del universo en riesgo. Con la inestimable ayuda de Adam Warlock, y la del propio Thanos reconvertido en un ser corpóreo, el variopinto grupo de luchadores consiguió, tras algunas idas y venidas, derrotarla, recuperar el guantelete y dividir las gemas entre distintos propietarios, para así evitar que tal amenaza de destrucción jamás volviera a suceder.

 

 

 

Antes de terminar, hagamos un breve repaso de dónde están las gemas que son el motivo de la reunión de los héroes de Marvel en el cine: Espacio está en poder de Loki después de los acontecimientos de Ragnarok, nuestro más reciente héroe Pantera negra es responsable de la gema de Alma que está en Wakanda, Tiempo es responsabilidad de Dr. Strange, Realidad de El Coleccionista, Cetro de Vision, y ya saben lo que eso significa, y por último Poder está a cargo de Nova Corps.

 

 

Ahora las cartas están echadas, pero esperen, porque sabemos que Infinity war tendrá dos partes, y de la misma forma, este artículo tendrá una continuación en unos días más. Sólo adelantar que la razón de las diferencias entre el título del cómic y de la cinta es que la guerra por el guantelete es seguida por Guerra infinita, y si bien sabemos que los dos universos son independientes, es posible establecer algunos paralelos y tratar de anticipar lo que va a suceder.

 

¿Emocionados por el estreno de Marvel?

 

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