La historia sucede en Londres, en donde el Primer Ministro británico muere bajo circunstancias misteriosas. Su funeral es un evento a lo grande. Pero lo que empieza como el evento más protegido en la Tierra se convierte en una trampa para asesinar a los líderes más poderosos del mundo. Sólo tres personas pueden detener el inminente caos: el Presidente de los Estados Unidos, el jefe del Servicio Secreto y un agente inglés que no confía en nadie.

[rating:2.5/5]

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Hace unos años, Gerald Butler (“300”) volvía al cine de combos y explosiones con una cinta con sabor a blockbuster de los 80s’ y 90s’ dirigida por Antoine Fuqua (el mismo de “Día de Entrenamiento”) donde nos mostraba que pasaría si unos malvados terroristas se tomaran la mismísima Casa Blanca. Ahora, Butler y sus compañeros de reparto han vuelto (sin Fuqua) para vivir una nueva aventura, esta vez en una sitiada Londres. “London Has Fallen”, secuela de “Olympus Has Fallen” llega a las carteleras locales cargada de acción sin sentido, al más puro estilo ochentero. Aquí nuestras impresiones, sin spoilers ni verdades absolutas.

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Partamos diciendo lo obvio: habría que ser un necio para esperar mucho de “Londres Bajo Fuego”. Sabemos que tipo de Cine es, y sabemos para lo que sirve. Basta con revisar un poco la trama: Mike Banning es un rudo guardaespaldas/tierno padre (Butler) que vive para proteger a su mejor amigo, el Presidente de Los Estados Unidos (Aaron Eckhart, el mismísimo Dos Caras), a quien ya salvó de un atentado terrorista una vez (que es lo único que necesitan saber de la primera parte para ver esta). Todo está bien, hasta que la comitiva presidencial debe viajar de improviso a Inglaterra y unirse a una gran reunión de lideres mundiales… Sólo para caer en la trampa de un grupo de terroristas Pakistaní que se toma la ciudad completa por asalto, convirtiendo la reunión en una cacería humana por las calles de Londres. Coordinando el rescate desde EE.UU. está el siempre fiel Vice-Presidente (Morgan Freeman, a quien da la impresión que sólo pudieron conseguir por un par de días esta vez). ¿El resto? Lo esperable: violencia, explosiones, persecuciones, efectos especiales (algunos que necesitan una pulidita por ahí…) y hartos one-liners. “Londres” entrega lo que promete, y como seguidor del cine serializado de acción de las décadas pasadas, disfruto ver de nuevo a Mike Banning, este all-american patea-culos con frases para todos (interpretado por un escocés). No es John McClane, pero es cumplidor. El resto del reparto (de gran calidad, tal vez demasiada para una empresa tan sencilla) pone lo suyo, pero se siente algo plano. Esa es la sensación general de “Londres Bajo Fuego”: sin ser un desastre en su genero, está lejos de proponer esa acción trepidante que entregó su predecesora, y se siente algo condenada a caer en ese insondable vacío del olvido. La acción está ahí, pero no es nada que no hayamos visto. Se salvan de esto algunos momentos de interesante lucidez, donde el director de turno Babak Najafi se mete en la batalla, cámara en mano y con largos planos secuencia de corte documental, que nos recuerdan la idea de los villanos del filme de “traer la guerra a las calles de Occidente”. Pero no mucho más.

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Rayando para la suma, “Londres Bajo Fuego” conoce a su público y busca complacerlo a él, y sólo a él. Hay acción, hay vértigo, hay discurso patriotero ultra-yankee y ese racismo anti-Medio Oriente típico del género. Para los que conocen las claves, encontrarán lo que buscan y, sin volverse locos, saldrán satisfechos. Para los que aborrecen las frasecillas cliché y la bandera gringa flameante… ¿Qué carajo hacen metidos en una sala de Cine viendo esto?

“Londres Bajo Fuego”, desde hoy en las carteleras locales. Si la ves, no olvides dejarnos tu comentario y recordar el consejo de siempre: más que leer sobre las películas, lo mejor es verlas… Ser tu propio crítico.

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