• Nombre: Call me by your name
  • Director: Luca Guadagnino
  • País: Italia
Música: Sufjan Stevens
  • Guionistas: James Ivory, Luca Guadagnino (Novela: André Aciman)
  • Reparto: Armie Hammer, Timothée Chalamet, Michael Stuhlbarg, Amira Casar
  • Género: Drama. Romance

Sinopsis: En el norte de Italia durante 1983, se narra un recuerdo. Elio, a sus 17 años, durante sus vacaciones, reciben a un huésped de una academia para que ayude a su padre con algunas tareas. El visitante esta vez es Oliver, un joven de 24 años que consigue conectar a la perfección con la familia. Es un verano donde ambos van a descubrir más de algo juntos…
La historia trata de Elio (Timothée Chalamet) un joven de 17 años que pasa sus veranos en una casa al norte de Italia, y recibe la visita de Oliver (Armie Hammer), un guapo joven de 24 años que viene a ayudar al padre de Elio como asistente en una investigación. Y gracias a eso, ellos pasan el verano conociéndose y acercándose en un viaje de descubrimiento entre ellos mismos y su forma de relacionarse con el mundo.


Reseña: Esta es una película que ha estado en muchos festivales, se ha hablado mucho de ella y por buenas razones. No es complicado comprender el fenómeno que se ha creado en torno a esta película, estrenada en Sundance hace un año, paseada por cuanto festival de cine del mundo durante 2017 con el objetivo de conseguir prestigio hasta llegar a los Oscar. Cosa que logró. Y no solo eso, es además es una película que ha sido bastante nominada en esta temporada de premios, y a los Oscar está nominada en tres categorías: mejor película, mejor guion adaptado y mejor actor principal. Con esa información, tenía mucha curiosidad de verla y puedo decir que lo que más me gustó, es que además de hermosa visualmente, es que se siente real. No solo es que se trate de una película LGTB+ que es buena, sino que es que con el paso del tiempo se va a volver icónica, va a trascender en el tiempo.
A simple vista uno podría decir que se trata solo de una relación homosexual, lo cual podríamos decir que no es algo nuevo. Lo tuvimos el año pasado con Moonlight o Carol. Sin embargo, esta es una propuesta completamente distinta y fresca. Incluso mucho más completa que las películas antes mencionadas. Contrastando con lo sencilla que se ve. El equipo de fotografía hace un trabajo impecable, así como el equipo de dirección artística, el de vestuario… consiguiendo una película de esas en las que te gustaría llegar de visita, quedarte ahí disfrutando el sol en Italia con unos menús exquisitos y disfrutar al máximo.


Se siente que vive su momento, y algo que puedo destacar de ella, es que no sigue la forma tradicional de un relato cinematográfico, no es que pase un suceso a los 15 minutos de metraje para indicar el conflicto o que aparece el antagonista, no. El relato es de dos hombres que se conocen en el verano y de a poco van desarrollando una relación. Y esto nace de algo tan sencillo como que a Elio lo primero que le llama la atención de Oliver no es que sea guapo, sino que es judío y lo muestra sin complejos. Y si meditamos que esto sucede a principios de la década de los 80 en un pueblito al norte de Italia donde aún hay retratos de Mussolini colgando por ahí, eso es tener valor y conciencia de quien eres. Oliver vive su religión de manera abierta con su estrella judía colgando de su cuello a diferencia de Elio y sus padres quienes viven su religión de la puerta de su casa para adentro. Es eso lo que marca el inicio de su relación. De alguna manera, Oliver es como un espejo para el joven adolescente, que no solo se enamora, sino es en él en que reside un ideal de sí mismo: un tipo inteligente, impresionantemente apuesto, un tipo que destila confianza en sí mismo, desenfadado y por sobre todo muy natural. Y a medida que nos volvemos testigos de cómo lo suyo va floreciendo, la película se convierte en algo sublime, tan así que mirando en perspectiva todo lo que vi en el film, creo que más que verla en una sala, yo estaba ahí. Sentí que viajé a Italia, sentí que estaba en esa casa observando todo desde otro punto de vista ya fuera como una visitante más o incluso fuera una mosca ahí mirando cómo se daban los hechos.


Hablando de eso, algo recurrente en esta película son eso: las moscas revoloteando en las escenas. Lo cual podría ser absolutamente normal porque, es verano, es una enorme casona al norte de Italia, o es una enorme coincidencia, y lo pensé mucho, si tomamos en cuenta lo bien dirigida que está esta película. Aunque también pensé que eso podía ser intencional. Pero no lo es, y es porque tiene que ver mucho con lo que es la vida de una mosca. Fugaz y desaparece antes de lo que uno cree. Y también tiene que ver con el verano en sí, que es la época donde se desarrolla: lo sabemos, el verano es intenso, hermoso, fructífero, pero pasa, y a veces sentimos que pasa muy rápido. Y eso es justamente lo que es también lo que les pasa a ellos. Y no solo vemos eso en los personajes, sino que también lo vemos en el paisaje, la música, en la atmósfera y la fotografía.
Y si la fotografía les resulta exquisita, lo otro que es un deleite es el guión, una exquisita adaptación de la novela. No se dice nada de forma explícita, y sin embargo se dice todo. No cae en los tópicos de la aceptación a uno mismo para lograr mayor dramatismo, sino que muestra una relación amorosa de una manera tan natural como se mostraría si fuese una relación heterosexual, algo que es necesario en estos tiempos.


La gran revelación de la película, es sin lugar a dudas Timothée Chalamet, el muchacho realmente logra una interpretación brillante, cada silencio, palabra, cada gesto que hace muestra el conflicto interno de Elio. Somos testigos de su confusión y su rabia, y lo acompañamos a través de su viaje hacia la comprensión y la aceptación de sí mismo, que es en donde reside el centro de la historia. Lo que añade la película, sin embargo, es una sucesión de finas capas que convierten el relato de Aciman en un gran tratado sobre la identidad. También Armie Hammer es impresionante en esta película y logra una química brillante con Chalamet. Hay algo románticamente devastador en lo que es su relación. Lo que vive Elio en ‘Call Me By Your Name’ es el encuentro de sí mismo por la vía del otro. La búsqueda de la identidad a través del amor.
“Llámame por tu nombre y yo te llamaré por el mío”, sé mi reflejo, sé yo mismo para que pueda amar todo lo que soy, es el diálogo probablemente más conmovedor de la película porque ahí está la realización de lo que sienten y de quienes son, y se puede decir que para ellos realmente no hay obstáculos lo cual podría tomarse como un fallo en la película, pero, ¿obstáculos? Si los hay, pese a lo acogidos y protegidos que pueden verse por la casa y los comprensivos padres de Elio. El mayor obstáculo para ellos y su relación son justamente ellos mismos, y ¿no somos acaso nosotros mismos nuestros mayores obstáculos para seguir avanzando? Si tengo que decir algo que no me gustó del todo es que me gustaría haber conocido más a Oliver, y quizá el final, porque es un final que duele, pero también está relacionado a lo que mencioné antes, el verano es intenso, pero se pasa muy rápido.


En conclusión, les dejo la invitación a que vean ‘Call Me By Your Name’ porque su relato resulta ser un regalo, y es una historia sanadora y luminosa escrita con mucho amor por James Ivory, dirigida deliciosamente por Luca Guadanigno e interpretada por dos actores que se han sumergido en sus personajes, para mostrar con naturalidad una historia de amor que surge al norte de Italia y que resulta tan hermosa cuando se logra y tan desgarradora cuando llegas al último segundo de ella.
Véanla porque no es simplemente una historia de amor entre dos hombres, es mucho más que eso. Y porque como todo amor, es mejor haberlo vivido.

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